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Columna escrita por el Dr. Javier López
Médico Clínico
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ARTROSIS


Le dedicaremos un espacio en esta página a esta frecuente enfermedad que afecta e invalida la salud de la mujer.

La artrosis es una enfermedad lentamente progresiva que afecta a una o varias articulaciones. Constituye la patología articular más frecuente pudiendo comprometer columna, manos, caderas, rodillas, hombros y pies.

Si se analiza la edad de aparición, se encuentra que en una gran mayoría de los pacientes el diagnóstico se realiza aproximadamente a los 50 años, existiendo pacientes con desarrollo temprano de la enfermedad ya a los 30 años. La incidencia y prevalencia de la artrosis aumenta con la edad, siendo de más del 80% en mayores de 75 años, y es más frecuente en las mujeres.  

La base del desarrollo de la artrosis es el cartílago articular, tejido avascular y aneuronal que recubre los extremos óseos articulares, brindando absorción y transmisión de energía mecánica y resistencia al desgaste. Entonces, una inmovilidad articular o aumento prolongado de la presión sobre el cartílago llevará con el tiempo al desarrollo de una artrosis. El cartílago articular normal de halla en equilibrio constante entre una fase destructiva o de degradación y una fase de reparación. La ruptura de este balance entre síntesis y degradación conducirá a la aparición de artrosis.

El dolor es el principal síntoma de la artrosis y sus causas son varias: aumento de la presión intraósea, sinovitis, distensión de ligamentos, cápsulas y tendones, bursitis y tendinitis, periostitis, hipotrofia muscular, y dolor referido (pacientes con artrosis de cadera pueden presentar dolor referido en rodilla o la artrosis cervical lo puede presentar en hombros, antebrazos y manos). Otros síntomas son: rigidez articular (generalmente presente al iniciar el movimiento y después de un período de reposo o inactividad articular), deformidad articular (agradamiento de una o varias articulaciones), limitación articular (llegando a afectar la marcha y las actividades de la vida diaria), sensación de inestabilidad o inseguridad para la marcha (provocada por hipotrofia muscular e inestabilidad ligamentaria) y el movimiento articular puede acompañarse de un crujido (audible o palpable) generalmente en articulaciones grandes.

El diagnóstico clínico-radiológico de la artrosis habitualmente no ofrece dificultades. La utilización de técnicas imagenológicas es de fundamental importancia para evaluar la progresión de la enfermedad, el diagnóstico diferencial y la repuesta al tratamiento.

El tratamiento de una paciente con artrosis incluye la educación de la misma acerca de la enfermedad que padece, la corrección de los factores predisponentes o que colaboran en la progresión de la patología y el uso criterioso de medicamentos por vía oral.

Es muy importante para la mejora del proceso articular bajar de peso si estaba excedido y la actividad física regular y sin presión. Lo ideal es natación con agua climatizada o gimnasia bajo el agua.

Este plan puede disminur el dolor, mantener o mejorar la movilidad articular y limitar la discapacidad funcional.

Texto basado en “Artrosis”, de los Consultorios Asociados de Endocrinología.

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