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Columna de la Dra. Mónica Ukaski
Médica Psiquiátra / Psicoterapeuta
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Un tema de actualidad que afecta nuestra salud mental

TRASTORNO BIPOLAR

La alegría, la felicidad, la tristeza, el desánimo, la ira son emociones normales de la vida cotidiana. Pero las personas que padecen la enfermedad bipolar sufren altibajos en su ánimo en los que esos sentimientos aparecen muy intensificados y en forma desproporcionada.

La enfermedad bipolar es un problema de salud que afecta casi el 2% de la población. Los síntomas suelen comenzar en la adolescencia o juventud, aunque pueden iniciarse durante la niñez o bien entrada la etapa adulta.

La característica principal es la oscilación en el estado de ánimo, alternando episodios depresivos con otros de euforia. En los episodios depresivos la persona se siente triste, desganada, lenta, cansada, pierde interés en las cosas que normalmente disfruta, tiene insomnio o duerme demasiado, presenta disminución o a veces aumento del apetito, se siente inútil, culpable y pesimista, y puede tener pensamientos de muerte o de suicidio. En cambio, en los episodios de euforia, se siente con mucha energía, necesita dormir poco, está acelerada, habla mucho, más rápido y en un tono más alto, pasa de un tema a otro y se distrae fácilmente, se siente omnipotente, se irrita o encoleriza con facilidad, y puede tener excesos en cualquier área: gastar demasiado dinero, llevar una actividad sexual impropia, hacer inversiones poco razonables, beber en exceso, jugar compulsivamente, consumir drogas, etc. A estos episodios se los denomina maníacos (o hipomaníacos si son leves). También existen los episodios mixtos, que involucran al mismo tiempo síntomas de manía y de depresión. La persona está excitada como en la manía pero se siente irritable y deprimida.

La frecuencia y la forma en que estos episodios se alternan son muy variables. Algunos tienen igual número de episodios maníacos y depresivos; otros tienen principalmente un tipo o el otro. A veces estos episodios son determinados por las estaciones del año (por ejemplo, un episodio hipomaniaco en el verano y otro de depresión en el invierno).

También la gravedad es muy variable, y por ello hablamos de un espectro o abanico que va desde los casos más leves cercanos a la ciclotimia –en los que se presentan sólo algunos de los síntomas– hasta los más severos de psicosis maníaco depresiva.
Los episodios pueden durar días, meses, a veces hasta años. Algunas personas se recuperan completamente de un episodio y pueden pasar muchos años entre episodios sin ningún síntoma, mientras que otros continúan teniendo débiles pero preocupantes estados de depresión o de altibajos.

En todos los casos, el trastorno bipolar es una condición de toda la vida (como muchos otros problemas médicos tal como la diabetes), y es esencial que el paciente y su familia aprendan todo sobre la enfermedad y su tratamiento.

La investigación sugiere que se trata de un problema genético relacionado con una falta de estabilidad en la transmisión de impulsos nerviosos en el cerebro. Este problema bioquímico hace que las personas con trastorno bipolar sean más vulnerables a la tensión emocional y física. Un contratiempo en la vida cotidiana, el uso de sustancias, la falta de sueño, u otra estimulación excesiva, puede provocar que los mecanismos normales del cerebro no trabajen adecuadamente para restaurar el funcionamiento. Pero a la vez, por tratarse de un problema químico cerebral, el tratamiento farmacológico resulta tan útil como imprescindible.

Afortunadamente, existen medicamentos disponibles muy efectivos para estabilizar el ánimo y ayudar a recobrar y mantener una vida satisfactoria y productiva.
Además, el tratamiento debe incluir un espacio de psicoterapia individual y -principalmente en los casos más severos- entrevistas familiares.

Las características de esta enfermedad hacen que quien la padece sufra, en mayor o menor medida, cierto deterioro en sus relaciones interpersonales o en su rendimiento social y laboral. Un diagnóstico correcto y un tratamiento adecuado permite que la persona despliegue todos sus recursos y recupere un grado saludable de control sobre su propia vida.

Si lo cree necesario, consulte sin temor a nuestra psiquiatra / psicoterapeuta.

 

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