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Columna de la Dra. Mónica Ukaski
Médica Psiquiátra / Psicoterapeuta
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PARA POTENCIAR NUESTRO MOTOR EMOCIONAL

¿Sabes porque el parabrisas del auto es más grande que el espejo retrovisor?
Porque el camino que tenes por delante es más importante que el que dejas atrás.
Pero a su vez el no recordar el pasado con sus cosas buenas y malas no nos ayuda a construir bien nuestro futuro y podemos así cometer los mismos errores con nosotros mismos o con nuestros hijos.

Viktor Emil Frankl (26/3/1905-2/9/1997) fue un reconocido neurólogo y psiquiatra austríaco que sobrevivió durante tres años (desde 1942 hasta 1945) en varios campos de concentración nazis, incluídos los de Auschwitz y Dachau. En su libro "El hombre en busca de sentido", cuenta que aquello que lo mantuvo vivo era el intenso deseo de contar al mundo lo que allí había vivido, expectativa vital que cumplió y lo llevó a afirmar que "quien tiene un por qué vivir, siempre encontrará un cómo". Viktor Emil Frankl había descubierto su Ikigai.

Ikigai es un término de origen japonés que no tiene una traducción exacta al español, aunque se le atribuye un significado sumamente especial: tener una razón para vivir, tener un por qué. ¿Cuál es la relación entre este descubrimiento, el bienestar y la longevidad? En general, tener claro el Ikigai va acompañado de una cantidad de hábitos que permiten disfrutar más y mejor de ese sentido especial y personal que tiene la propia vida para uno mismo. Conocer ese sentido es algo tan profundo que diversos estudios han hallado que las personas con depresión, por ejemplo, no tienen respuesta ante la pregunta "¿Cuál es su razón para levantarse esta mañana?". Es decir: una persona sin Ikigai es candidata a cuadros depresivos mientras que aquella que lo tiene definido puede soportar mejor las vicisitudes negativas de la vida.


TODOS LO TENEMOS

¿Cuál es SU razón para vivir?

Tal vez lo primero que se le venga a la mente sean sus hijos, su pareja, su profesión, el deseo de triunfar en algo, de aprender, de progresar... O simplemente no se le ocurra nada. Si es así, no desespere. Son muchas las personas que, ante esta pregunta, no saben qué contestar.

Según los japoneses, todos tenemos un Ikigai oculto y su búsqueda es un compromiso que llena de satisfacción y sentido la propia existencia. Pero cuidado: no se trata necesariamente de objetivos inalcanzables, alturistas o imposibles. Lo importante no es el "qué" sino la medida en que eso afecta positivamente su existencia porque le da un sentido.

Para hallarlo puede comenzar la búsqueda de su Ikigai oculto explorando en las cosas que hace y le producen placer, descubriendo aquello que ama, lo que más disfruta, poque encontrar su Ikigai es sentir la dicha de estar vivo para concretar sus sueños. Si permanece atento, cada día encontrará diversos motivos para que su existencia valga la pena acompañados de decenas de razones para querer despertarse al día siguiente.
Una de ellas, será su Ikigai. Feliz búsqueda.

 

 

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