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Actividad física ¿qué hacer?

Solo es cuestión de descubrirla y de ahí en más adquirirla. Una vez comenzado el programa alimentario y físico puede acompañarse, de acuerdo a su intensidad, con suplementos vitamínicos y minerales para que el desgaste energético sea bien compensado con los nutrientes necesarios.     

Los evidentes cambios de hábito socioculturales acentuados en el último siglo, especialmente en Occidente, han logrado, en términos generales, que el ser humano se volviera más sedentario y con gran tendencia a la obesidad, ya casi una epidemia  en varios países del llamado primer mundo, El mayor confort en todos los niveles, el auge de la computación y los malos hábitos alimentarios potenciados por el distress de la vida moderna son algunos de los elementos que están contribuyendo a este fenómeno global que afecta notoriamente la salud y la calidad de vida.

¿Qué podemos hacer para contrarrestarlo?

  1. Tomar conciencia de la situación. Informarnos.
  2. Deseo de prevenir el problema o empezar a solucionarlo si está instalado.
  3. Cambiar nuestros hábitos  y conductas alimentarias consultando a la Dra. Sverdlick para que nos programe un plan nutricional personalizado y si es posible extensivo a la familia.
  4. Si estamos fumando o bebiendo alcohol más de dos vasos por día debemos dejarlo. Es básico. Si tenemos dificultades pediremos consulta con el Dr. Di Laudadio que nos ayudará a superar la adicción.
  5. Iniciar un programa integral de actividad física en un Instituto reconocido, cómodo y cercano al domicilio o lugar de trabajo.

Ampliaremos un poco más el punto 5:
            Ya no se discute hoy a nivel científico los beneficios generales para la ecuación mente-cuerpo que produce la actividad física hecha con regularidad.  Pero para que la misma sea eficaz e incluso no dañina debe ser programada, controlada y personalizada. Para ello, los pasos recomendables a seguir son:

  1. Examen clínico general (Dr. Di Laudadio) para diagnosticar nuestro estado de salud, especialmente cardiovascular (hipertensión) y osteomúsculoarticular (artrosis).
  2. Consulta con la nutricionista para determinar nuestro índice de masa corporal (IMC) para saber si es normal (hasta 25), estamos con sobrepeso (más de 25) o con un primer grado de obesidad (más de 30). De acuerdo a ello nos confeccionará un programa alimentario en relación a nuestro índice, hábitos, horarios laborales y conductas en el comer.

Todo programa de ejercicio físico debe ir acompañado del correspondiente plan alimentario y de hidratación ya que no es lo mismo iniciar algún tipo de gimnasia con un IMC de 23 que uno de 35.

Con todos estos elementos clínicos tomaremos contacto con los nuevos institutos de actividad física que ofrecen amplia variedad de posibilidades y que cuentan con control permanente de un profesor para asesorarnos inicialmente y hacer luego un buen seguimiento. Los niños y adolescentes aún en crecimiento no pueden hacer “cualquier” tipo de actividad. Deben previamente ser asesorados después de una adecuada evaluación de su estado de desarrollo.

Además de recibir el asesoramiento de los expertos (clínico-nutricionista-profesor) debemos elegir los ejercicios más atractivos para nosotros con la idea de hacer la actividad con gusto y placer y evitar así el abandono. Los más recomendados son:

  1. natación con gimnasia  acuática
  2. cinta programada
  3. bicicleta
  4. gimnasia de estiramiento y relajación
  5. rutina con aparatos (suave) para ejercitar todos los grupos musculares
  6. Hatha Yoga en institutos especializados

Una vez comenzada la actividad seleccionada (pueden combinarse varias) podemos prolongarla los fines de semana con actividades similares o deportivas: natación en alguna pileta, remo en el río, caminatas por los parques, bicicleta como paseo y si es con compañía mejor. Debe transformarse en algo lúdico y placentero.

De los ejercicios aprendidos que incluye la nueva forma de respirar que debemos incorporar (profundas y largas exhalaciones) seleccionaremos 4 ó 5 bien repartidas por grupos musculares para hacerlo todos los días 10’ después de levantarnos de la cama. Produce un efecto muy beneficioso y relajante para el sistema osteomuscular después de 8 hs. de reposo en cama y de esta manera comenzaremos el día mucho mejor.

Leído de corrido todo lo que explicamos parece una tarea más difícil de hacer y es probable que inicialmente lo sea como es el intento de cambiar hábitos y conductas especialmente con el “poco tiempo” que tenemos. Por eso debemos sincerarnos y decidir en qué lugar de nuestras prioridades colocaremos a nuestra salud y si lo consideramos prioritario, el tiempo aparecerá.  Todo será cuestión de comenzar siguiendo el instructivo explicado y luego al observar al poco tiempo los beneficios de la actividad física, una alimentación sana y sobre todo sentirlo ya no querremos dejar de hacerla y esperaremos con ansiedad la hora del gimnasio.

Hoy sabemos el porqué de esta sensación de bienestar. Después de todo ejercicio o deporte el cerebro libera un neurotransmisor llamado β endorfina que nos produce esa sensación placentera y relajada después de la actividad. Casi podemos decir que se produce una verdadera “adicción”, obviamente mucho más beneficiosa que otras como el tabaco, el alcohol o el exceso en el comer.

  

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